Atemajac de Brizuela

Atemajac de Brizuela
 
Ven a cobijarte en la historia y el calor de la madera, a oler su aroma a bosques… En este pueblo donde la hermandad de tablas con humanos es tradicional
 
 ¿Por qué venir a Atemajac de Brizuela?
 
Casi enclavado en la Sierra de Tapalpa se encuentra este pueblo de tradiciones arraigadas, calles empedradas y techados de color rojizo, que le dan un estilo típico y ancestral, como extraído de la historia; es un lugar que tiene en su diario acontecer, en su gente y en sus costumbres, esa forma de vida tranquila y mesurada que le confiere un aire de quietud; así es todo Atemajac y lo confirma cuando llueve, en los momentos en que parece que de su techos escurriera su historia y  empapara con su identidad rural al visitante que pasa.
 
Todo es digno de verse y admirarse en este pueblo de la serranía jalisciense, donde la madera ha sido siempre hermana del hombre, habiendo llevado el nombre de Atemajac de las Tablas; es bonito caminar por sus calles, como lo es sentarse en alguna de las bancas de herrería del jardín central, alrededor de kiosco de base de piedra y pasamanos de herrería, que es el centro de múltiples actividades en el Municipio; también resulta interesante y muy atractivo visitar sus iglesias, comenzando por la Parroquia de piedra que se levanta frente a la Plaza y continuando por otras como la del Señor del Ocotito, conociendo las leyendas que a su alrededor giran.
 
Todo esto y los bellos paisajes naturales que lo rodean, hacen que Atemajac de Brizuela sea un destino que se antoja conocer, disfrutando de su gastronomía típica y admirando los bellos muebles que, en base al aprovechamiento sustentable, fabrican las manos expertas de su artesanos.
 
No te puedes perder...
 
Al llegar a Atemajac de Brizuela, se entra por las calles empedradas hasta el centro y ahí, llama la atención inmediatamente la Plaza Principal, con su kiosco central y la Presidencia Municipal enfrente, pero desde luego, lo que más atrae la atención y debe ser el primer punto a visitar, es el Templo de San Bartolomé, con su rústica fachada en piedra que esconde las finas líneas de sus interiores de estilo románico; y de ahí hay que seguir conociendo más de Atemajac al dirigirse a otro templo de gran atractivo: La Capilla del Señor del Ocotito, obra de estilo colonial rodeada de leyendas, que tiene un atrio con un pasillo de entrada flanqueado por frondosos árboles, que la hacen muy especial; ahora es tiempo de proseguir, pero hacia una capilla más pequeña pero también venerada en el pueblo, la del Santo Santiago, también construida en estilo colonial.
 
Habiendo conocido la arquitectura religiosa más representativa del municipio, es momento de salir del pueblo y conocer algo de su gran riqueza natural, que se puede encontrar para empezar, en el Camino Real de Colima, un histórico trayecto que por siglo conectó la costa con el centro de la República y que pasa por Atemajac, siendo un magnífico espacio natural para el ecoturismo; después de pasar allí un gran día, se puede planear ir a la Piedra Bola, impresionante monolito natural que ofrece además de su propio atractivo, senderos para practicar la caminata o la bicicleta de montaña. Y no es el único lugar en su tipo, ya que en el Municipio hay otros sitios que ofrecen espacios verdes para disfrutar en familia o para el turismo de aventura, como Yolosta, donde el turismo rural también tiene un destacado lugar; más si se busca un sitio donde tener máximo contacto con la naturaleza, donde fluya al máximo la adrenalina, los viajeros tienen que tomar rumbo hacia Ecole, un centro para la práctica del ecoturismo y el turismo de aventura, con cabañas y otros servicio que hacen pasar una estancia completa.
 
Y por último, qué tal disfrutar de la serena tranquilidad de la sierra, disfrutando al máximo sus paisajes, su entorno natural y también disfrutar de caminatas, cabalgatas y algunos deportes de aventura; para ello está La Escalerilla, un espacio natural con todo eso y más, haciendo de Atemajac de Brizuela el destino para los turistas que aman la historia, la naturaleza y la tradición.
 
¿Cómo llegar?
 
El acceso al pueblo se puede hacer por dos vías, la primera de ellas es: Atemajac vía la Barranca de santa Clara: saliendo de Guadalajara hacia La Pala (62 kilómetros); siguiendo por la carretera estatal No. 437 de La Pala a Atemajac (30 kilómetros) con pavimentación terminada. Atemajac vía Tapalpa: Saliendo de Guadalajara por la carretera Federal 54D hasta el Crucero de Sayula (100 kilómetros) para de ahí tomar hacia La Frontera por la estatal No. 401(20 kilómetros pavimentados); de ahí se va de La Frontera a Atemajac por 23 kilómetros de terracería.

Zona: 
Autor: mauricio.carrera
Fecha de actualización: 25/06/2014 - 13:08:44

Ayudanos a mejorar jalisco.gob.mx

Favor de no proporcionar datos personales