Atenguillo

Tiene este poblado un sabor a provincia que envuelve al visitante; un estilo muy propio del que después no se quiere salir.
 
¿Por qué visitarnos?
Es una experiencia muy diferente llegar a Atenguillo y mirar sus techos de teja que dan la idea de una sola techumbre rojiza de la que destacan las torres amarillas y la cúpula de la Parroquia, dándole al pueblo un sabor añejo y tradicional que se disfruta cuando se le atisba desde la carretera. Tiene este poblado un sabor a provincia que envuelve al visitante; un estilo muy propio del que después no se quiere salir, ya que sus templos y casonas, sus haciendas y zonas de recreo, en verdad atan con su atractivo a quien tiene la suerte de conocerlas; es un lugar de ensueño, donde la gastronomía incluye deliciosos productos lácteos; es una zona donde las fiestas son todo un regocijo y es también, un viaje en el tiempo, que se acentúa en sus museos y en su Casa de cultura. Como parte de la sierra de Jolapa regala bellos escenarios naturales, que se disfrutan en el atardecer cuando se pinta el perfil de la montaña como fondo del pueblo y de sus calles; es entonces cuando quedarse en la plaza a disfrutar de una nieve, muy ad hoc para ese clima que presagia la vecindad de la tierra caliente, es un sueño, bajo la sombra del arbolado, oyendo la música que se confunde con el canto de los pájaros; y entonces se es parte de ahí, de esta tierra que es magnífica anfitriona.
 
No te puedes perder
Como en todo viaje a los típicos pueblos de Jalisco, hay que comenzar a conocer Atenguillo desde su Plaza principal, y no es de gratis, en ella se halla el esbelto kiosco, acorde a los pinos, y en frente, como guardiana del diario acontecer del pueblo, la Parroquia de San Miguel Arcángel, con su amplio atrio rectangular al frente; en la otra esquina, contrastando con el estilo de la parroquia, se encuentra contemporáneo el Palacio Municipal, que ostenta el escudo sobre la terraza de actos cívicos; saliendo de la plaza pero aún en el centro, se encuentra el Museo Comunitario Atenquillitl, en el que se exhiben piezas de arqueología e historia de la región; también se puede caminar hacia la Plaza de toros La Macarena, que sirve para jaripeos y otros eventos; un lugar que no se puede dejar de visitar es el Templo de San Simón, que data del Siglo XIX; y para dar lugar a la diversión, hay que salir del pueblo y dirigirse hacia el nacimiento El Limón, donde además de disfrutar del clima y el arroyo, se puede pasar un agradable día de campo; ahí se encuentra la Cascada El Salto que alcanza los treinta metros de altura; y siguiendo con la diversión al natural, se puede tomar camino al Balneario Los Volcanes, un buen chapuzón entre pinos y encinos; y de ahí se antoja seguir, ahora en la historia, hacia la Hacienda Ahuacatepec, donde se puede apreciar lo que fue la casa grande de esta propiedad de familias de abolengo; y ahora para seguir en la misma idea, hay que visitar la Hacienda Los Volcanes, que tuvo singular presencia en la historia cristera; y así se puede pensar que se conoce de Atenguillo su arquitectura, su naturaleza y su historia, y se puede regresar cualquier día.
 
¿Cómo llegar?
La forma de llegar a Atenguillo partiendo de Guadalajara, es a través de la carretera Guadalajara-Tepic, para después tomar la carretea federal No. 90 que va hasta Puerto Vallarta, pasando por Atenguillo. Hay líneas de autobuses foráneos a Atenguillo, como los Autotransportes Guadalajara–Talpa–Mascota.

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Autor: alexis.saul
Fecha de actualización: 25/06/2014 - 10:37:47

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