Cabo Corrientes (Costa Alegre)

Siéntete acariciado por las olas, cobijado por el sol… En este paraíso junto al mar, entre Vallarta y la Costalegre.
 
¿Por qué venir a Cabo Corrientes?
 
Entre Bahía de Banderas y la Costalegre de Jalisco, tomando lo mejor de ambas, matizado por el dorado resplandor del sol, se perfila a lo lejos un peñasco frente al mar, con playas maravillosas, un pueblo de gente alegre y trabajadora y muchos atractivos para disfrutar; es el municipio de Cabo Corrientes, que se alza entre la zona costera de Jalisco para ofrecer a sus visitantes toda la belleza de su entorno, que es mucha y muy singular.
 
Aunque son sus playas y bosques lo que más llama la atención al turista y ecoturista, nadie que pase por ahí puede dejar de visitar el pueblito, en verdad típico y de un colorido que llama la atención y encanta. Con un kiosco y portales de tonos rojizos, donde dominan los techos de teja, el centro refleja la calidez de sus habitantes, y da la idea de estar bañado por el sol constantemente; es una alegoría del reflejo del astro rey en el mar; combina con el entorno que lo rodea y es punto de partida para recorrer las playas del municipio.
 
A ellas se debe la fama de Cabo Corrientes, ya que son muchas y muy diversas las opciones para visitar en sus litorales, destacando desde luego, el cabo que le da nombre y que se adentra en el mar cual vigilante que, desde la altura, cuida de su territorio y espera cada tarde el rojizo atardecer.
 
Visitar Cabo Corrientes es practicar el ecoturismo, como rafting y otras actividades en contacto con la naturaleza; es por supuesto sentir el placer del mar, el romper de las olas; es subir al faro para advertir a las gaviotas sobre su vuelo demasiado bajo y es conocer más de la costa de Jalisco, un territorio casi virgen fácilmente accesible, que espera para brindarse al viajero.
 
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Al internarse en el municipio se va encontrando que parece una serie de telones donde al pasar de uno ya aparece el otro que detrás guarda una sorpresa mayor, y así las playas se brindan una tras otra como en una competencia sumamente reñida por ganarse la preferencia de quienes las visitan; y al decir que es reñida, la palabra no sólo es justa sino hasta insuficiente, ya que difícilmente se puede resaltar a una sobre otra, sin quedar con el remordimiento de ser injustos, ya que cada una es un atractivo más de Corrientes que uno quisiera conservar.
 
Antes de salir hacia un extenso recorrido playero, habrá que conocer, en el centro del pueblo, la Iglesia del Santo Apóstol, adyacente a la Plaza y un sitio comunitario para la localidad. Tras ello, ahora sí se puede partir y para empezar, se puede visitar Boca de Tomatlán, el límite con Puerto Vallarta, que destaca por su bella laguna interior, un lugar digno de conocerse; ahora, se puede seguir hacia la Playa La Ánimas, donde la oferta turística es más amplia, por contar con restaurantes, renta de lanchas y otros servicios; se sale de esta bella playa de pendiente ligera hacia el mar y a muy corta distancia, yendo hacia el sur, se encuentra con Quimixto, aún tocando Bahía de Banderas, una playa con menos oferta turística pero con una belleza difícil de describir; su arena es más que fina, su paisaje una mezcla de vegetación y mar, su atractivo el conjunto que forma; pero ya es tiempo de seguir el trayecto pues en cualquiera de estos sitios del municipio, se pude quedar el turista, enmudecido por la belleza escénica, pero habrá que recordar que más adelante hay mucho por descubrir; y para ello seguirá hasta llegar a Yelapa, una playa de 1 kilómetro de largo, donde sólo arena y mar son el escenario y donde se puede tomar una ducha en su cascada natural, de aguas claras y 35 metros de caída, sin duda, una sorprendente belleza natural; toca el turno al seguir el camino a Playa Pizota, una pequeña pero bellísima playita que parece privada y permite sentirse en la soledad que ofrece su entorno, extasiado, ajeno a toda perturbación; y tras esta experiencia un tanto holística, se sigue hacia la punta que forma Cabo Corrientes, no sin antes llegar a Playa Los Choncho, una playa central con dos playitas flanqueándola, aún vírgenes y encantadoras; y si se puede tener la voluntad de abandonar este paradisiaco lugar, lo cual es factible si se piensa lo que hay por delante, se llegará al poblado de Chimo, de donde se puede partir hacia varias opciones de ecoturismo o continuar por la costa para llegar a Playa Tabo, que forma una pequeña bahía de magníficas prestaciones para el ocio: sol, arena blanca, el sonido el mar, quietud absoluta, el graznido de las aves y bellos atardeceres; pero no deberá el turista quedarse atónito en ella, sino continuar para acercarse al cabo, llegando antes a Playa Corrales, antecesora de Cabo Corrientes que forma una laguna donde las palmeras son el cobijo natural; y se llega por fin a Cabo Corrientes, caprichosa formación rocosa que se adentra en el mar, donde los arrecifes son perceptibles a simple vista.
 
Se da la vuelta en el Pacífico, para seguir al sur y encontrarse con que todavía hay mucho por ver, lo que se confirma al llegar a Playa Coronados, que aún tiene algo del ecosistema rocoso del cabo, lo que le da una belleza singular; pero habrá que dejar este punto para poder alcanzar el siguiente alto en el trayecto, que llama la atención desde que se acerca quien realice este viaje sin igual, es Isatán, reflejo de la fuerza del mar abierto en la zona, una playa con carácter y un atractivo diferente; y más adelante, continuando con ese rugir de mar, que contrasta con las playas más norteñas, se encuentra Playa Cucharitas, también virgen e impetuosa; igualmente bella y fascinante; pero hay que seguir, ya que más adelante se encuentra una playa de mayores acantilados, que semeja un paisaje de la Baja California llamada Playa Telpichichi, un sitio para quedarse sentado en las rocas y sentir el romper de las olas, que saludan a los osados viajeros; pareciera que se ha andado mucho y en realidad se está a sólo 26 kilómetros del cabo, y ya se está llegando a Playa Tehualmixtle, un sitio intermedio entre Manzanillo y Vallarta, de gran riqueza faunística; e irremediablemente se llega a Playa Villa del Mar y al hacerlo se alza la vista para agradecer el hecho, pues su mar deja a quien lo admira sumido en mil pensamientos de grandeza y ensimismamiento, que permite la soledad del lugar; más al sur se encuentra otra playa encantadora, que como parte del municipio es una de las joyas de su costa; se llama Playa de Ipala y se encuentra en mar abierto conteniendo en su alrededor una gran biodiversidad; el viajero creerá que es el fin de la ruta, pero aún falta llegar al Estero la Boquita, que como su nombre lo dice, es un humedal donde los manglares crecen opulentos, asomándose al mar.
 
Y así ha terminado un recorrido del que nadie pondrá en duda su belleza, es un andar entre la naturaleza que le da un valor especial a este municipio que guarda un punto estratégico de la costa del Estado.

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Autor: alexis.saul
Fecha de actualización: 24/06/2014 - 11:11:00

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