El Grullo

 
 
¿Por qué venir a El Grullo?
 Un pueblo que verdaderamente enamora a sus visitantes; un lugar que tiene en cada una de sus calles, en sus edificaciones civiles y en sus templos, siempre algo qué mostrar para cautivar al turista; desde que se llega a su plaza, todo es diferente; el kiosco con columnas de diosas esculpidas; la imponente fachada de su Palacio Municipal; todo es sorprendente y especial en esta cabecera municipal asentada en el suroeste de Jalisco.
 
El Grullo tiene varias iglesias que desde luego vale la pena visitar; tiene además calles por donde caminar resulta un deleite.Tiene un sabor a antaño y a la vez se le nota un espíritu pujante, de desarrollo, que se aprecia en cada lugar por donde lleva la visita al viajero; a veces al deleitarse con su gastronomía, otras más al admirar la artesanía de herencia centenaria, o cuando se pasea por su moderna plaza comercial o se llega a alguno de sus hoteles de 5 estrellas.
 
En cuanto a bellezas naturales no son ajenas al municipio, y de hecho hay una gran variedad de ellas alrededor de El Grullo, como impresionantes cuevas; plácidos arroyos que sirven de relax y bellos paseos por donde se puede andar sin notar que el tiempo pasa, como le ha sucedido a algunas partes de este magnífico pueblo que tiene en sus tradiciones una gran parte de sus atractivos, aunque en realidad son muchos los motivos para visitarlo.
 
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En todo pueblo jalisciense comenzar la visita por la Plaza Principal es muy recomendable, pero en El Grullo es indispensable, ya que la belleza de su explanada municipal cautiva desde su forma, que a diferencia de la mayoría de trazo rectangular, esta es de jardineras curvas, que le dan un sentido más concéntrico a su kiosco; además de ahí se encuentra casi de frente con la Presidencia Municipal, un auténtico palacio de excelente factura, con una llamativa terraza; y sobre la misma acera, se puede y se debe visitar la Parroquia de la Virgen de Guadalupe, que data de 1876 y que en su tiempo, era una obra desproporcionada al tamaño el pueblo; de ahí, siguiendo por la calle Urbano Rosales, se pude llegar fácilmente a la Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús, con altas puertas bellamente decoradas; de ahí se puede proseguir por la misma calle hasta su cruce con la calle Jalisco, para visitar el Monasterio de Cristo Rey de El Grullo, fundado en 1941; de ahí se puede ir un poco más lejos, hasta la Capilla del Cerrito, de Nuestra Señora de Guadalupe, a la que se puede llegar en auto o subiendo los 303 escalones de la escalinata desde la calle Niños Héroes; ahora que si se pretende un paseo más descansado, se puede visitar el Museo Porfirio Corona Covarrubias, un lugar donde se aprecia parte de la historia y arqueología regional, en sus 9 interesantes salas; o también se puede ir sobre la misma calle de Obregón a conocer el Palacio Municipal, una obra arquitectónica sobresaliente; y si todavía no se quiere salir de  El Grullo, una recomendación es pasar a visitar la Plaza de Toros El Relicario, que también funge como palenque, donde se llevan a cabo corridas de toros y otros eventos populares; o si se prefiere algo más natural, ir a La Alameda, un diseño de los años veintes para meditar y caminar tranquilamente; y para dirigirse a conocer los alrededores, de paso se puede ir al monumento a S.S. Juan Pablo II, que se encuentra en el panteón municipal, saliendo hacia El Limón.
 
Ahora sí es tiempo de conocer las bellezas naturales de El Grullo y para eso qué mejor que comenzar por las Grutas de Cucuciapa, donde se puede practicar la espeleología o simplemente dar un paseo muy agradable; y de ahí habrá que dirigirse al Arroyo El Colomo, un lugar ideal para refrescarse naturalmente entre la amable vegetación; y luego, se puede ir a otro arroyo igualmente atractivo: la Laja de arriba, al que se llega a pié después de un recorrido en un entorno inigualable; ahora es tiempo de ver también una bella cascada, de gran caudal llamada El Salto, conocida por la alberca natural que forma; y para seguir en contacto con el agua, hay que pasar por el río Ayuquila, de más caudal en la región, y razón del verdor del Valle del Grullo; y antes de regresar a la población, ha que conocer un sitio muy recomendable: la Granja Acuícola El Cacho, donde se puede pescar tilapia y otras especies; y ahora ¡a conocer una tradición dentro del Grullo! El Pocito Santo, del que los abuelos grullenses platican y que le da nombre al barrio en que se encuentra; y ya habiendo regresado al pueblo, antes de regresar a la ciudad, hay que limpiar cuerpo y alma en el Centro Naturista Daniel Arreola, donde seguramente se aprenderá a comer y vivir mejor y más sano; y con esta tarea, se puede regresar al destino de origen, con la inquietud segura de volver a este bello Municipio jalisciense que tanto ofrece.
 
¿Cómo llegar?
La forma de llegar a El Grullo partiendo desde Guadalajara, es a través de la carretera No. 54 D a Colima-Manzanillo, desviándose en Acatlán de Juárez, por la carretera federal No. 80 hacia Autlán de Navarro tomando ahí la desviación que va por la carretera estatal No. 428 hacia El Grullo; también se puede tomar la desviación un poco antes, en Unión de Tula. Cuenta con caminos rurales y terracería. El municipio cuenta con transportación foránea. El transporte urbano y rural se efectúa en vehículos de alquiler y particulares.

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Autor: alexis.saul
Fecha de actualización: 22/08/2014 - 14:20:53

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