Guachinango

Un lugar cercado pintorescamente por infinidad de maravillas tanto naturales como culturales; uno de los rincones turísticos más admirables de las tierras de Jalisco.
 
¿Por qué visitarnos?
 
Cuando uno se va acercando a este bello municipio jalisciense, pareciera que está tapizado de rojo, pues desde la lejanía sus techos de teja destacan en el panorama, sólo la torre de la parroquia, con su blanco color, sobresale como abriéndose paso entre la techumbre, para guiar al viajero hacia el centro del pueblo; luego sus calles dan la razón al visitante que se imaginó un bonito lugar de la provincia, cuando caminando entre ellas, con sus blancas fachadas, recibe la sonrisa de bienvenida de los moradores de esta pintoresco lugar. Todo el entorno es como una pintura costumbrista: la iglesia y su atrio cercado, la plaza con sus jardineras, por allá bailan tres parejas algún son con los típicos trajes de charro y china poblana; los olores también cautivan, salen de las casas donde se están cocinando los platillos que han hecho de su gastronomía una de las mejores de la sierra; pero el apetito se abre más aún cuando se trata de conocer su haciendas, sus templos, su museo. Guachinango tiene un arco que recibe al turista, que reza “tierra de oro y amistad“, y es muy cierto, la gente es amigable cómo la que más y en sus cuevas brilló el oro que atrajo a los hispanos, aunque con o sin él, es un sitio que llama a visitarlo.
 
No te puedes perder
 
Lo primero que hay que ver en Guachinango es la panorámica del pueblo que se puede disfrutar desde la carretera y que es todo un espectáculo; luego hay que llegar hasta su Plaza Principal, y ahí quedarse un buen rato disfrutando de la sombra de los árboles, del clima amable y de la genta que lo es aún más; luego hay que atravesarse a conocer el Templo de Santa María de la Purificación, bella edificación que llama la atención por su blancura y por el enorme atrio que a la vez sirve de límite con la plaza; para seguir caminando por el centro y adentrarse en la cultura, habrá que visitar el Museo Histórico de Guachinango, que guarda gran parte de lo acontecido en la región, en salas de excelente museografía; y de ahí, se puede primero pasar a la Hacienda de Guachinanguillo, que en sus muros parece guardar historias de aquellas épocas de hacendados mineros y bonanza; para luego subir al Cristo Rey, que se encuentra en la cima de la colina y ofrece una vista muy atractiva de la localidad y sus vecindades; de ahí se puede ir a conocer la Mina El Barqueño, que fue la principal mina de oro y plata en el Municipio y que ahora es espacio también para la práctica de algunas actividades ecoturísticas; y para seguir en la misma línea, hay que ir a visitar la Mina la Catarina, un poco más lejana del pueblo, a unos 20 kilómetros, pero con interesantes indicios de la opulencia con que se vivía en aquella época y sobre todo, en la industria minera; y para finalizar se puede ir a la localidad de Santa Isabel de Quililla, porque ahí está la Capilla de la Milagrosa, que bien vale la pena visitar, para así haber conocido lo más importante de este municipio que, sin embargo, siempre puede tener algo más para el visitante, por lo que pasar unos dos días por él es muy recomendable.
 
¿Cómo llegar?
 
La forma de llegar a Guachinango desde Guadalajara, es a través de la carretera 15 D Guadalajara-Tepic, para después tomar la carretea federal No. 90 que va hasta Puerto Vallarta, pasando por Guachinango. Hay líneas de autobuses foráneos a Guachinango, como los Autotransportes Guadalajara–Talpa–Mascota.

Municipios: 
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Autor: alexis.saul
Fecha de actualización: 25/06/2014 - 14:39:38

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