San Gabriel

Sumérgete en las novelas de Juan Rulfo, viviendo la sensación de viajar en el tiempo… En un pueblo que proporcionó a este laureado escritor muchos de sus escenarios.
 
¿Por qué venir a San Gabriel?
 
Este pueblito que emana tradición es un lugar inspirador, prueba de lo cual es la obra del escritor Juan Rulfo, nacido en una pequeñísima población llamada Apulco, pero que desde su niñez más temprana vivió en San Gabriel, al que siempre consideró como “su pueblo”; más este lugar de belleza extraordinaria dio otros talentos como el del tenor, actor y fraile José Mojica y el compositor Blas Galindo, no sin contar también con que San Gabriel también ha dado un ambiente cálido que recibe a sus visitantes con los brazos abiertos, para que disfruten de sus múltiples atractivos, como su Festival Cultural, su arquitectura, historia, gastronomía, artesanías, coloridas fiestas y todo lo que lo hace a un pueblo que cautiva desde el primer vistazo.
 
Tiene este magnífico lugar este lugar fundado en 1576 y que antes era llamado Venustiano Carranza, una plaza de ensueño, con bellos portales que evocan discretamente el arte morisco, fuentes de cantera de un estilo declaradamente colonial, impresionantes templos, lugares históricos, múltiples bellezas naturales y monumentos religiosos; posee la magia de ser para todos, ya que en él cada uno encuentra un qué hacer, que le hace querer volver una y más veces; es un lugar de ensueño rodeado de bosques diferentes, con pinos, encinos y otras especies; guarda en antiguos vestigios historias de grandeza en su haciendas; hace al viajero sentirse a gusto, maravillándose con cada nuevo encuentro que le brinda.
 
San Gabriel es un conjunto de razones para visitarlo, todas igualmente válidas, porque se siente a la llegada que hay un algo que no hay en todos lados, quizá sea su carácter provinciano o sus aromas, o quizá un embrujo de Pedro Páramo.
 
No te puedes perder...
 
Al llegar a San Gabriel ya se conoce, porque se ha visto en forma panorámica desde el camino, y se entra por su calle principal para llegar al Centro histórico, donde se hace un alto obligatorio para conocer todo lo que guarda en sus dos plazas conectadas por pasillos arbolados y sus alrededores; fincas legendarias como la casa de Juan Rulfo, donde entre patios y portales vivió la niñez que le inspiró a escribir, o la casa de José Mojica, más sencilla pero igualmente interesante, quizá ya con un dejo de humildad franciscana que marcó su futuro monasterio; o el convento de las madres josefinas, escuela donde Rulfo aprendió su primeras letras. Cualquiera de estas y otras construcciones es un lugar para conocer y luego dirigirse a la Parroquia del Señor de la Misericordia de Amula, que frente a la plaza se erige desde 1836, con sus blancas paredes, como un ícono local, guardando en su interior al Señor de la Misericordia; cercana está también una capilla del mismo siglo, la Capilla de la Sangre de Cristo, que donada por un fiel de la localidad, muestra su estilo peculiar; ahora se toma toda la calle principal, Evaristo F. Guzmán, y de frente queda al visitante desde que sale de la plaza, el Santuario de la Virgen de Guadalupe, una bella obra de arquitectura religiosa que data de 1879.
 
Ahora se puede salir del pueblo para conocer algunas de las haciendas que han dejado su huella en la historia local, como la hacienda la Guadalupe, que se encuentra regularmente conservada para ser del Siglo XVI y muestra parte de sus construcciones principales; un poco más deteriorada por el paso del tiempo, pero importante en su momento y ahora por su valor histórico es la hacienda Telcampana, aunque hay otras como La Sauceda, El Jazmín y San José, por nombrar algunas; de paso por ahí debe subir el visitante al Cerro Viejo, y encontrar el Monumento a Cristo Rey, espectacular obra que desde los 2,200 metros sobre el nivel del mar, puede dominar el llano de Rulfo; y ya estando en las alturas es posible ir hacia donde algunas formaciones de piedra hacen caprichosas figuras formando las Piedras Niñas, un lugar que vale la pena visitar, al igual que vale la pena remontarse en la historia y conocer la zona de petroglifos que se ubica muy cerca, entre Jiquilpan y San Gabriel, para luego visitar El Izote, un bonito pueblo incrustado en el bosque, con casas de madera y todo el atractivo rústico imaginable. Además, en San Gabriel y sus alrededores hay muchos lugares para acampar en la Sierra de Nevado y la de Apando, por ejemplo, como para culminar una visita que lo tiene todo para no querer que termine.
 
Para terminar les dejamos una lista de los principales lugares que no te puedes perder en San Gabriel:
 
1.- Plaza de Armas Primer Centenario.
2.- Templo del Señor de la Misericordia de Amula. 
3.- Portales Guerrero, Zaragoza, Corona, Ocampo y Degollado. 
4.- Templo de Nuestra Señora del Rosario de Alista.
5.- Parroquia y Delegación de El Jazmín.
6.- Los García y Sierra de Los García–El Izote.
7.- Contrapresa y Delegación Jiquilpan.
8.- Capilla dedicada a la Santa Cruz en el Cerrito de los garambullos.
9.- Cristo Rey en la cima del Cerro Viejo.
10.- Ojo de Agua de Apango.

Municipios: 
Zona: 
Autor: cuauhtemoc.delrazo
Fecha de actualización: 20/08/2014 - 12:35:31

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