Tizapán el Alto

Tizapán el Alto
 
Más que un simple viaje, conocer este pueblo tradicional de Jalisco es llenarse el espíritu… Porque ofrece vistas maravillosas del lago de Chapala
 
¿Por qué venir a Tizapán El Alto?
 
Frente al lago de Chapala, emergido en la historia a la orilla de su manto, Tizapán el Alto se yergue como uno de los pueblos más carismáticos y llamativos de la zona ribereña; desde que se llega a la cabecera municipal asombra su arquitectura, tanto religiosa como civil; la Plaza Central es un digno marco donde se engarzan varios de los más bellos atractivos del poblado, comenzando por el jardín y sus románticas serenatas, pero Tizapán es más que eso, por lo que irlo descubriendo resulta una experiencia muy agradable.
 
La naturaleza ha sido pródiga con esta tierra que se rodea de verdes planicies, de cerros de vegetación tupida y del majestuoso lago, y su gente parece estar contenta con ello, lo que demuestra siempre con una sonrisa al recibir al viajero; hay de todo en este pueblo típico, desde zonas arboladas que comienzan en el centro y se esparcen por las calles hasta diversas construcciones religiosas que atraen mucho turismo por su belleza e interesante historia, restos de una vieja hacienda y mucho más.
 
El esplendor de sus iglesias se combina con el de sus áreas verdes, como en Los Sauces, espacio natural rodeado de montañas y cruzado por un río; sobra qué hacer aquí o allá, para meterse de lleno en la vida cotidiana de este pueblo maravilloso: probar su gastronomía ribereña, conocer su mercado, ver trabajar a sus diestros artesanos, admirar a sus mujeres hermosas y extasiarse en los espectaculares paisajes que brinda desde sus partes altas ¡y aún a la orilla del lago!, por lo que la visita es obligada al recorrer Jalisco, en general, y en particular la Ribera de Chapala.
 
 
No te puedes perder...
 
 
Todo el municipio es un caleidoscopio de atractivos; surgen algunos por el centro y otros en la periferia, pero lo que es cierto es que mantienen la atención del viajero paso a paso, y la visita se hace corta; se quiere regresar una y más veces y vivir la alegría de esta tierra jalisciense y conocer todos sus sitios de interés. Habrá que comenzar el recorrido por el centro del pueblo para deleitarse por un lado, con sus jardines y el kiosco central de estilo francés, realizado en herrería forjada, que muestra una escalera de un diseño original y muy atractivo, pues cuenta con doble acceso, rodeando el kiosco; en la parte de enfrente se pude ver el Palacio Municipal, una obra de arquitectura de magníficas proporciones y un bello estilo en sus acabados; ahora hay que tomar la calle Pino Suárez hasta topar con el atrio del Templo de San Francisco de Asís, que se nota desde la lejanía, y conocer toda su valiosa herencia como obra arquitectónica y legado histórico de Tizapán; yendo hacia las afueras del pueblo se encuentra otra muestra de arquitectura religiosa de gran valor, la Capilla del Refugio, ubicada exactamente en lo que fue la entrada a la calzada privada que conducía a la Ex hacienda San Francisco y realizada en un estilo sencillo colonial; habrá que tomar ahora la dirección de la calzada para aprovechar y conocer el casco de lo que fuera la Hacienda San Francisco, muestra de arquitectura y también del poder de los caciques de entonces, ya que data de 1542, habiendo tenido su época de esplendor en el Siglo XVII, aunque siempre fue un latifundio poderoso; es tiempo de hacer comunión con la naturaleza y para ello basta alejarse 6 kilómetros del pueblo para llegar a Los Sauces, un lugar montañoso a los alrededores, pero cruzado por el Rio de la Pasión en el centro; ya en las afueras habrá que dar lugar a la diversión de los chicos, y qué mejor para ello que darse una vuelta por el Balneario Agua Caliente del Delfín, con sus aguas termales y mil y una diversiones; así, el recorrido será casi completo, porque vale la pena no dejar de ver otros atractivos como los Arcos, que anteriormente marcaban el límite entre Jalisco y Michoacán; el Mono en la calle México, que al parecer se erigió para celebrar la creación de la zona de riego en el Ejido Tizapán, en 1912; el Arco de la entrada al ejido Modelo y el monumento a Emiliano Zapata, los cuales se construyeron cuando se fundó formalmente dicho ejido, en 1962. Como podemos ver, Tizapán el Alto es mucho qué ver, qué disfrutar y qué conocer; es un pueblo que involucra al visitante en su vida, que lo va cobijando con la forma de ser de su gente y que termina arropándolo para que se sienta propio, y así quiera volver una y otra vez.
 
 
¿Cómo llegar?
 
 
Para llegar a Tizapán el Alto, saliendo desde Guadalajara, se toma la carretera Federal No. 15 D Guadalajara Morelia, hasta la Barca, para tomar ahíla carretera Federal No. 110 a Sahuayo y luego la No. 15 que llega a Tizapán. Otra ruta es tomar la carretera Federal hacia Colima, llegando a Acatlán de Juárez para desviarse ahí por la carretera federal No. 15. También hay autobuses foráneos que llegan a Tizapán ya sea directos o de paso.

 
 
 
Municipios: 
Autor: karen.ariz
Fecha de actualización: 25/06/2014 - 10:50:44

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