Al adentrarse, se siente de inmediato el abrazo paterno del paisaje que comienza a inundarnos; es la zona de agave azul que es patrimonio de la humanidad y es la tierra del jimador eterno, el primer paso para llevar a los labios la magia del elixir tequilero; es pueblos de belleza inaudita, alguno mágico y otro sorprendente. Esta zona es la esencia de una gran tradición jalisciense y un destino que brinda al visitante atractivos deslumbrantes; es cultura y costumbres; es arroyos y minas; es fincas centenarias; es la huella indeleble de culturas que en los Guachimontones dejaron una invaluable herencia.
La Zona del Valle de Tequila es eminentemente cultural; en ella se puede conocer desde la producción del tequila hasta sus zonas arqueológicas, haciendas y casonas. El turismo que gusta de estos atractivos puede comenzar con la visita a los centros históricos de las poblaciones como Tequila, Cocula, Magdalena y Teuchitlán, por nombrar algunos de sus municipios, donde recorrer la arquitectura de los templos y edificaciones civiles es toda una experiencia; sin embargo, el ecoturismo encuentra también un marco para la acción en lugares como Ahualulco de Mercado y El Arenal; también debe incluirse una visita a los campos de agave, paisaje que ha sido nombrado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y para una experiencia integral en la zona, vale la pena tomar el Tequila Express, ferrocarril que va desde Guadalajara hasta Amatitán, donde la música del mariachi acompañará al viajero que tendrá como fondo los campos agaveros, el volcán de Tequila, el sabor de nuestra bebida nacional y conocerá cómo se hace esta bebida, podrá participar en catas y pasar un día muy agradable.
¿Qué conocer?
Por supuesto, uno de los puntos que no se deben dejar de conocer en la zona es el paisaje agavero, que se encuentra en casi toda la región, principalmente en Teuchitlán, Arenal, Amatitán, Tequila y Magdalena; también se impone una visita a la zona arqueológica Los Guachimontones, uno de los centros ceremoniales y habitacionales de las culturas prehispánicas más interesante y de más bello entorno, en Teuchitlán; y muy cerca están, en Ahualulco, las “Piedras bola”, un lugar especial para el ecoturismo, con vistas maravillosas; desde luego hay que conocer Tequila, su centro histórico, el Museo nacional del Tequila (MUNAT), el Templo de Santiago Apóstol, la Quinta Sauza y el Volcán de Tequila; el Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe y la Ex hacienda El carmen, en Ahualulco del Mercado; el vergel y “casa grande” de Tequila Herradura, en Amatitán; la Parroquia de Santiago Apóstol, en Ameca; el barrio de la cajita del Agua, en Etzatlán; el Templo del Señor de los Milagros, en Magdalena, entre muchos otros atractivos como las minas de ópalo.
Gastronomía
A lo largo de toda la región pueden disfrutarse los típicos platillos de la zona, como los camarones empanizados o los afamados camarones al tequila, carne al carbón natural, calabaza enmielada, chicharrón con chile, filete de lenguado a la naranja, lechón al pastor, y muchos otros platos más.
La bebida típica y favorita de locales y visitantes, por supuesto es el Tequila.
Artesanías
En la zona se realizan trabajos de talabartería, como huaraches, fuetes, sillas de montar, aperos de montura, respaldos para automóviles y cinturones, artículos de escritorio, portafolios, etc., todos ellos de una singular belleza, También se elaboran muebles de madera y cuero; cobijas de lana y bordados en tela y artesanías hechas en bambú, barrilitos de madera para tequila hechos de roble llamado palo colorado, botellas forradas de vaquetas, bordados y deshilados, figuras de bule, etc…